domingo, 21 de abril de 2013
La mujer esférica
Como Botero o Freud nieto, yo también soy presa de inspiración de una mujer con excesos físicos y no por ello siendo menos bella.
Erase una vez, tal vez dos por su tamaño, una fémina de envergadura colosal. No era la clásica mujer obesa pincelada por la celulitis, sino una dama de redondez aurea: una mujer esférica.
La cantidad de material graso que habia en sus carnes era tan proporcional y repartida que alcanzaba la esfericidad de un globo aerostático, un bolo, o del contorno de la luna cuanto está tan llena como ella.
El esférico cuerpo de nuestra donna rompe con la imagen de mujer gorda que cualquiera tiene en la cabeza, dejando completamente fuera de juego incluso a la Venus de Willendorf.
Con tal forma, dirías que se echaría a rodar si se desplomara, pero su esbelto caminar no hace más que acentuar sus infinitas curvas que colaboran al aerodinamismo.
Una cantidad de carne tan deliciosamente bien repartida alrededor de sus huesos, que sus espesos laterales no cuelgan, sino que se mantienen bien erguidos para delimitar sus contornos. Todo su cuerpo hace horizonte con el propio horizonte, es más, ella define mejor el fondo que el propio fondo, es una dimensión en si misma. Esos perímetros curvados hacen de ella una masa de peso incalculable que se sostiene echando un pulso a la mismísima gravedad.
El mover de sus orondas caderas, sobre tales rollizas piernas evaporan cualquier pensamiento de lastre que nos suele invadir cuando vemos a una persona obesa, cambiándolo pues por una idea de armonía y coordinación, sinónimo de esa precisión de la que gozan las balanzas antiguas bien calibradas.
En esta sociedad ensuciada por los ideales de belleza con los que nos ametrallan los anuncios y las revistas es difícil que una persona con tanto exceso de peso triunfe a la hora de tratar con chicos, pero no es el caso. Las chicas flacas son difíciles de detectar si ella está cerca, visto que las eclipsa a todas no solo por la singularidad de su cuerpo de peculiaridad extrema, sino también por su tamaño y magnitud planetaria que hace parecer que los demás orbitan a su alrededor.
Ella era la mujer esférica.
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