sábado, 28 de febrero de 2015
Empiezo con estos términos...
Empiezo con estos términos
te miro con ganas mayúsculas
busco a las brujas con brújulas
te quiero más en la hora crepuscular
no hablamos la misma lengua
pero nuestras lenguas podrían bailar,
para variar me quedo así
que sí que sí, me quedo aquí en mi sueño
sube, sube, te lo enseño
desde aquí arriba se ve todo tan pequeño...
sábado, 14 de febrero de 2015
La paradoja de las niñas de la biblioteca.
Érase una vez una biblioteca de pequeñas dimensiones, situada en un barrio humilde y raramente frecuentada fuera de épocas concretas. Cuando llegaban los exámenes numerosos estudiantes acudían con sus libros a desgastarse los codos frente a textos infinitos de la mano de apuntes y materiales escolares. El rango de edad estaba entrela veintena y treintena de años, lo más normal entre universitarios y bachilleres.
Un buen día el director del edificio en el que se encontraba dicha biblioteca recibió una queja anónima de un joven que afirmaba que las chicas que llevaban escotes a la biblioteca le impedian concentrarse. ¡Qué locura! ¿Qué podía a hacer ante semejante queja el pobre director de la biblioteca? Llevar escote entra dentro de cualquier canon estético occidental, jamás a nadie se le ocurriría tomar medidas contra algo así.
Pocos días después recibió otra queja de un estudiante diferente, con la misma afirmación: las chicas que acuden a aquella sala de estudio visten demasiado atractivas e impiden la concentración del personal.
El director comenzó a preocuparse, si había más quejas debería hacer algo, ya que el objetivo principal de aquel santuario de libros era el educarse y no el atraer miradas masculinas, y mucho menos ligar.
Tardó poco en llegar la tercera queja y el director decidió poner un cartel que rezaba: "se prohiben escotes y/o vestimenta ligera en esta sala de estudio".
¿Hizo bien el director?
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